Tia Andrea

Con la pupila vacía y el andar pesado, en busca de parajes olvidados... te he estado extrañando y te quiero horriblemente aquí, cerca. Siempre. En cada día te pierdes en los pasos de la vida buscando el rumbo del sosiego, allá, donde los parientes te nombran; de los seres eternamente vivos dentro de tu mano, allá, del otro lado del río de la flor...





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