Cronología de la luz
“A veces uno toca un cuerpo y lo despierta... […]
Le decimos luz como se dice ahora
le decimos ayer y otras partes”.
Homero Aridjis.
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| Fotografía: Jesús Hernández. |
En el ápice de tu dedo una tinta de luz brota
El lápiz con que la magia traza su sombra a lo largo del lienzo/cuerpo
Reguero de centellas
Extensión del fuego del tiempo
Contemplación que abrasa
Deja tu firma, Creador
En el punto inferior de este dorado cielo
Fruto cósmico
Palpitante revelación
Tu espacio se puebla
Eres
La imagen táctil a mis ojos
Donde te desnudo en cada parpadeo
Luz que pinta
Manojo lumínico que atisba
Luz que nunca se abate
Brújula volátil
Todo apunta a ti
Pertenencia voraz
Cortosionista de luz
Milagros húmedos
Te he nombrado cada noche
Cada resquicio del día que te busca
Del cuerpo que te busca
Del cuerpo que te hombra
Veo nacer el sol desde tu cuerpo
Susurro tu hombre en la luz de la penumbra
Fulgor imantado
Flor del deseo
Pistilo en latitud
La noche yergue a la ciudad del frío
Donde toca con hálito gélido la epidermis de esta sombra
Tu recuerdo
Se abre paso como pulso que golpea las tinieblas
Tu mirada
Un suceso indeterminable
Porque el día no empieza cuando despunta el sol
Sino cuando el mundo conoce tus ojos
El lápiz con que la magia traza su sombra a lo largo del lienzo/cuerpo
Reguero de centellas
Extensión del fuego del tiempo
Contemplación que abrasa
Deja tu firma, Creador
En el punto inferior de este dorado cielo
Fruto cósmico
Palpitante revelación
Tu espacio se puebla
Eres
La imagen táctil a mis ojos
Donde te desnudo en cada parpadeo
Luz que pinta
Manojo lumínico que atisba
Luz que nunca se abate
Brújula volátil
Todo apunta a ti
Pertenencia voraz
Cortosionista de luz
Milagros húmedos
Te he nombrado cada noche
Cada resquicio del día que te busca
Del cuerpo que te busca
Del cuerpo que te hombra
Veo nacer el sol desde tu cuerpo
Susurro tu hombre en la luz de la penumbra
Fulgor imantado
Flor del deseo
Pistilo en latitud
La noche yergue a la ciudad del frío
Donde toca con hálito gélido la epidermis de esta sombra
Tu recuerdo
Se abre paso como pulso que golpea las tinieblas
Tu mirada
Un suceso indeterminable
Porque el día no empieza cuando despunta el sol
Sino cuando el mundo conoce tus ojos
*Publicación de la Revista Signos, de la Universidad Popular de la Chontalpa; Villahermosa, Tabasco.





no había leído ese texto completo...es muy fotográfico, y a nosotros nos gusta...
ResponderEliminarbonita tarde, faby...
Cumple su cometido entonces, Jesús. Era con fines lumínicos y por tanto, sinestésicos. Me gusta que te guste, complementa bien la luz que tú agregas.
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