Ausencias

"...entonces suéñame triste a la hora de tu cena,
bébeme corazón de tela, 
que hoy no tengo ganas de tejerte".


Empezaré a cantar a tu ausencia mientras estés aquí,
porque soy de tu cuerpo y en mi cuerpo vives y laceras, 
 dueles en lo más hondo,
me ardes, 
arde la nostalgia, tan cruda, tan amarga
que echa raíces tan fértiles como el vacío 
que fermenta el filo de la ausencia.
Hace frío en esta ciudad apartada de la magnificencia del lugar donde moras,
hace frío, la soledad en las rendijas de mi cuerpo se cuela...
Eres el lugar donde mi nostalgia se ensaña,
tu soledad también hiela;
Aprenderé de estos ojos ciegos a tallar el disturbio entre las cosas.




Comentarios

  1. La delectación instantánea provocado por este poema, hizo darme cuenta que es éste uno de los más certeramente logrados. A mi parecer, la cadencia –poca por supuesto- imprime un no sé qué a los versos tan refinados y largos, tan cortos y delgados, como si ascendiera/descendiera la prontitud y la distancia de la pena y del olvido. /la soledad en las rendijas de mi cuerpo se cuela/ hizo recordar mi estatuto de piedra agrietada donde al igual que soledades se cuelan recuerdos en demasía.

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    1. Estos tumultos de sueños y penas que agobian al hombre, la soledad la supremacía de la nostalgia a lo que se tuvo, a lo que nunca se tendrá. La aritmia es un elemento con el que aún tengo que lidiar, seguiré trabajando en eso, se ha vuelto mi Némesis.

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