Carta al Gato



Estimado:


 Ayer me fugué y en el camino pensaba en las palabras tuyas, las pusiste en órbita y ya están cumpliendo efecto. Qué difícil es tratar de transformar o reformar a esa persona que haz conocido por tantos años y te gusta tal cual es a pesar de sus tropiezos y atropellos: aprendes a vivir con el alma desvencijada por dolores ; pero toda causa merece y exige un efecto. ¿Sabes? A comparación de ti, mis uñas crecen. Era un imposible en mi niñez, la ansiedad acababa con ellas, aprendí a ser más prudente o al menos a serlo y frené más de un arrebato. ¿Tus uñas cómo siguen? ¿Es imposible que arañes a un poeta? ¿Puedes? Creo que la verdadera magia y artilugio de un felino no está en las placas de sus patas, sino en la astucia de su lengua. ¿Irónico? ¿Imposible? No lo creo. “No mata lo que entra a la boca, sino lo que sale de ella”, destruye la falacia, lo demás persiste.

Son las 3 de la mañana y no he podido conciliar el sueño, eso de los alacranes bajo la sábana me trae echa una piltrafa; hace días que no puedo dormir pensando en mil y un cosas, en posibilidades, quimeras y realidades; ya no sé si devorar lecturas o frenar un poco, significa cada vez echar un saco de ponzoña en mi cama y peor aún, en mi mente propensa.

Eso de que el domingo en mi lecho de pseudo-muerte haya hallado un felino entre mis pies fue una cosa tremenda. Afianzó mi confianza a su consanguíneo, al corazón aspiró un hálito ajeno de benevolencia y supe retomar mi rumbo: dormí.
Falta un mes justo para mi cumpleaños y no quiero pasar de este par de décadas, ahora sí me está empezando a llegar el miedo de eso de cumplir años y cargar el fardo cada vez más pesado del tiempo. Crecer en serio me agobia, está empezando a hacerlo, ser niña es divertido y desenfadado, empezar a darte cuenta que eres una mujer y como dice Silvio, te toman por mujer cala en el orgullo en esperanza de perpetuar tu juventud; los ciclos de la vida siguen su paso y uno solamente va siendo empujado por ellos. ¿A dónde vamos?

Son las tres y más de la mañana y como dice la canción “Hace frío y estoy lejos de casa”, tengo que levantarme temprano y el frío empieza a pellizcarme, en las ventanas ya hay indicio de una gélida noche amenazando por cubrir por completo los cuerpos. Sé que leerás esto a la vuelta de tu ronda por el mundo, traerás a tus cachorros hambrientos y seguro más que alguno tendrá un destino incierto, que no estará nada al alcance de tus manos; pero leerás, lo leerás. Mientras tanto yo tendré algún visitante en casa o en casa de mi hermana que nos proponga un vínculo de amo-mascota, también es válido tener una especie de talismán en casa, cosas del fetichismo.

Desde aquí en el ápice de mi dedo, sangras. Hemorragia felina, para, que matas.
Te quiero.


PD. El intento del gestor de Sabines y Castellanos, no concretará su deseo inicuo de lograr que viaje a Guanajuato; no soy hueso fácil de roer.
Gracias por preocuparte por mí. El gato no siempre está huyendo del perro, hay un momento en el que también al gato se le concede el derecho de replicar su rencor.
No te preocupes Peque, los ojos del cielo se abren sólo para algunos.


                                                                  Atentamente: Fabiola Flores.


20 de Octubre. Ocozocoautlaade Espinosa, Chiapas.

Comentarios

Entradas populares