Flores epistolares


¡Lillies, te digo que se llaman lillies! Te cuento. Tengo una abuela que es una especie de compradora/sembradora/recolectora compulsiva de flores. Refería su pasión por las flores a su relación nominal: Flor, esposa del Señor Flores.
Cuando yo era niña y viajaba en las vacaciones a su casa, tierra fría, gozaba de jugar en su inmenso jardín. Teníamos prohibido pisar las plantas y arrancar flores y botones, quizás sólo comer algunas frutas y correr con cuidado entre los caminos trazados por los asiduos pasos vespertinos de la abuela. El jardín estaba conectado con la huerta de la casa, un lugar inmenso, de tierra oscura, húmeda y perfumada de cielo donde habían muchas más flores, mezcladas con viejos árboles frutales, cafetales y bambúes, era un concierto unísono de notas coloridas al mismo alcance de nuestros ojos, jerárquica comparsa.
Una tarde cuando el sol estaba a punto de morirse, jugábamos con primos y vecinos en la huerta, me escondí –en contra de las órdenes- en una de las jardineras improvisadas por la abuela con trozos de pino, clavos y mecates. Me agaché bajo unos “aretes”, al lado del árbol de aguacate, entre jazmines y begonias. Más allá, al otro extremo divisé colores que mi mente no ha podido alejar pese al paso de los años; largos tallos que superaban el metro de longitud y una línea sutil y delicada que era enmarcada por una corona de pequeñas flores en tonos que iban del blanco a los azules e inclusive violáceos. Eran las flores más hermosas que había visto (y eso que ya conocía las orquídeas) mucho más grandes que mis manos, colores intensos y una aroma nunca antes experimentada. Quise arrancar una y sin duda me parecía una transgresión imperdonable. Le expliqué mi hallazgo a la abuela y ella disipó las dudas: se llamaban lillies, lilys ó lilis, africanas, Flor del amor griego o del río nilo. Originarias de Sudáfrica. Crecían de tres a dos botones cíclicamente en una misma planta, por su origen esta flor se caracteriza por ser de gran durabilidad ya que puede incluso sobrevivir sin fuente alguna de agua dado que la misma se encuentra almacenada en sus largos tallos, aunque preferentemente es recomendable no ponerlas en macetas: se asfixian; y junto a las amapolas, eran también las flores favoritas de ella. Con el paso del tiempo descubrí su asociación a muchos signos, situaciones y sensaciones. Curiosamente casi nadie las conoce por su nombre original y muy poca gente sabe que son mis flores predilectas. Son una representación de adaptabilidad, resistencia, unión y hermosura. Cuando ví manojo de ellas en tu casa me encantó la mística idea de tenerlas como bellas compañeras de luz. Guardo los pétalos eternos de las flores más hermosas que mis ojos hayan abierto. Mi recuerdo sigue inmortalizándolas.

Lilis, te digo que se llaman lilis…


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