11:34 am.



“La luz nos atraviesa
Se detiene en tu cuerpo y lo decora”.Pacheco

Esa mañana fue como si el crepúsculo se hubiera varado y no hubiera terminado de despertar nunca. El sol rodaba en las ventanas al otro extremo de la habitación entre las cortinas vituperadas. Sus ojos se abrieron topando su cuerpo a contraluz, una bisectriz hermosa que dividía su mundo entre el deseo y el tiempo –como si sus ojos hubieran nacido en ese instante-. La figura lánguida, continuación de mutiladas sábanas nocturnas, aproximada la luz, cumplían ya sólo una función ornamental. Se tomó unos minutos para la contemplación, los suficientes para no olvidar jamás el contorno dorado del camafeo ajeno. Las líneas perfectamente trazadas del rostro afilado donde casi podían disiparse las luces de su barba, el surco en la quijada donde se hacinaban los besos dormidos aguardando un milagro y la curva tímida que entreabría su boca, pareciendo decir algo siempre.

Sus párpados parecían dos pájaros inmóviles, latentes de echar vuelo en cualquier momento. No pensó siquiera en despertarlo, estaba ante una batalla única, estática entre luz y sombras: la ambivalencia inmutable del deseo. Siguió observándolo en el calor de su soledad. Susurró su nombre en la penumbra de su cuerpo, lo recordó una y otra vez para sí, escondiéndose del mundo; por un momento entonces… fue feliz.

Él se despertó, como prediciendo las miradas que hurgaban cada resquicio de su alma. Vio el reloj, ¡las once!, dijo. Se incorporó súbitamente hasta encontrarse desnudo al costado de la cama. Era una hermosa criatura de polvo; coloso lívido, erguido a mitad de la habitación, jactándose de la proeza de ser. Se vistió con la destreza de quién despierta a destiempo en sitios ajenos toda la vida, se calzó con aquéllos zapatos negros que una noche antes habían invadido los limítrofes del suelo extranjero de su cuerpo. Eso era, un hermoso forastero.

Mientras tomaba su maleta, advirtió su presencia. Le tiró una sonrisa tierna, como quien satisfecho de su creación, parte tranquilo y la deja al alcance del mundo. Ella no dejaba de seguirlo con la mirada. Una sonrisa intermitente se instaló en su rostro: era hora de irse.

Lo vio salir a través de la puerta, a punto de desaparecer para siempre. Su corazón era una especie de masa amorfa, deslindada ya de cualquier posibilidad de sentimiento: una piltrafa. Sin embargo, no evitó sentir el vacío inmenso de existir de nuevo en medio de la soledad y el sol. Él se pasó los dedos por el cabello intimidando la subversión matutina, se acomodó los anteojos. Un aire eterno se le escapó de entre los dientes queriendo decir una especie de “gracias”; la incertidumbre los rodeó pero ya nada permanecía, se esparcía entre ellos, entre la luz prematura que se colaba en aquéllas rendijas de hotel, se iba más y más lejos, como queriendo caer ya en otra parte...

Comentarios

  1. me llevó caminando y con los ojos abiertos tu narración, qué chida faby..."Se vistió con la destreza de quién despierta a destiempo en sitios ajenos toda la vida....", me la llevo....

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    1. Muchas gracias Jesús. Me gusta que te guste. En realidad son mis pininos en la narrativa, alguien instigó en que lo hiciera y una noche le tomé la palabra. Espero te haya gustado. Un abrazo enorme. Déjate ver pronto.

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  2. He pensado siempre que los cuentos nacen por medio de aquel elemento griego: la catarsis. Con el tiempo, y con la perdida de aquello que creìa nato, he empezado a dudar. Leyendo esto, creo que empiezo adherirme a mi antigua idea. Besos.

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    1. Querido felino. Sabes que –como mi personaje- soy extranjera esa tierra que tú conoces más que yo, mis intentos descriptivos son tan espontáneos como inexpertos, ojalá logres atisbar mi intención. Agradezco tu sinceridad y tiempo para darle una hojeada y ojeada a este texto. Cierto. Como revelación de las bajas pasiones, así es la necesidad de describir lo que no han visto mis ojos. Un abrazo enorme.

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  3. Siempre está chido conocer gatos de tejado.
    Gracias por la visita.
    ("Hace días que no puedo dormir pensando en mil y un cosas, en posibilidades, quimeras y realidades." Me ha pasado exactamente lo mismo...)

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    1. Hola Ariel, un gusto conocerte a través de tu trabajo y tu palabra.Eso del desasosiego latente, parece ser una patología de aquéllos que se gastan una vida en la búsqueda de una verdad, ¿Aproximación o acercamiento auna quimera? He ahí la cuestión. Saludos.

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  4. Hay una sombra en la pared que anota su halo de luz en el cuaderno oscuro de la noche.

    F.

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    1. "El tiempo
      Deja caer la luz ante las cosas:
      fiel llanura de objetos
      que me contemplan, mudos
      ... una voz eterna".

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